La Fundación Instituto Catalán del Corcho (ICSuro) ha completado con éxito la prueba piloto de recogida de tapones de corcho en Palafrugell y Cassà de la Selva dentro del proyecto FUTURECORK, una iniciativa pionera que busca convertir el corcho en un ejemplo real de economía circular a escala estatal. En solo un año se han recogido más de 2 toneladas de tapones de corcho, el equivalente a más de 360.000 unidades, que ahora podrán reutilizarse e incorporarse de nuevo al ciclo productivo de este material natural, renovable y reciclable.
El ICSuro ha querido agradecer la implicación de todos los establecimientos, negocios de restauración, bodegas, escuelas y puntos de recogida que han participado en el proyecto, así como el apoyo de los ayuntamientos de Palafrugell y Cassà de la Selva, con un acto celebrado en su sede en el que se hizo entrega de un diploma de reconocimiento a los participantes. El acto contó con la participación de la alcaldesa de Palafrugell, Laura Millán, el concejal de Barrios y Núcleos Urbanos y Gente Mayor, Guillem Genover, y la directora del ICSuro, Alba Balcells.
Un modelo de recogida participativo y replicable
Este proyecto de recogida de tapones de corcho nació con un objetivo claro: recopilar la información necesaria para poder implementar un Sistema Integrado de Gestión (SIG) a gran escala, que permita cerrar el círculo del corcho y garantizar que este material tan valioso se reaproveche de forma sostenible.
El sistema, diseñado y coordinado por el ICSuro, se ha basado en una red capilar de puntos de recogida ubicados en restaurantes, comercios, escuelas y equipamientos sociales. En Palafrugell se han recogido 516 kg de tapones (93.780 unidades) y en Cassà de la Selva, 128 kg (21.924 unidades). Además, cabe destacar que diversas bodegas y particulares, al conocer la iniciativa, han realizado aportaciones puntuales a la campaña, ayudando a fortalecerla.
Este modelo, que pone el acento en la colaboración entre ciudadanía, empresas y administraciones, ha demostrado ser eficiente, escalable y fácilmente adaptable a otros municipios.
Las primeras aplicaciones prácticas ya son una realidad: Cassà de la Selva ha inaugurado un parque infantil con pavimento hecho a partir de tapones de corcho reciclados, mientras que en Palafrugell se ha llevado a cabo una actuación con corcho triturado en los alcorques de los árboles urbanos, mejorando su sostenibilidad y la retención de agua. Ambas iniciativas muestran cómo el corcho puede convertirse en un aliado natural contra el cambio climático y en un recurso con múltiples usos dentro de la economía verde.
La prueba piloto ha permitido evaluar la eficiencia del sistema capilar de recogida y determinar los puntos de recogida clave. Se estima que, si este sistema se extrapolara a nivel estatal, podrían recuperarse hasta 2.878 toneladas de tapones cada año, evitando su desecho y reduciendo hasta un 9% la huella de carbono de los tapones de corcho.
FUTURECORK: innovación, sostenibilidad y territorio
El proyecto FUTURECORK forma parte de una estrategia global para impulsar la bioeconomía y la innovación en el sector corchero, con el apoyo de la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) y la financiación de la Unión Europea – NextGenerationEU, dentro del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia.
Con un presupuesto superior a 1,4 millones de euros, FUTURECORK agrupa centros de investigación, empresas, administraciones y entidades locales con un objetivo común: dar una nueva vida al corcho y reforzar el papel de este material como motor de sostenibilidad e identidad mediterránea.
“La circularidad del corcho es una realidad”
Según la directora del ICSuro, Alba Balcells:
“Esta prueba piloto demuestra que la circularidad del corcho es posible, viable y necesaria. Hemos pasado de la idea a la acción, y ahora el reto es seguir explorando vías de colaboración con las administraciones para ver cómo escalar este modelo a todo el territorio.”
Con este hito, el Instituto Catalán del Corcho reafirma su liderazgo en innovación y sostenibilidad, y da un paso decisivo hacia el primer sistema estatal de reciclaje de tapones de corcho, con la voluntad de que cada tapón tenga una segunda vida y contribuya a un futuro más sostenible.